lunes, 30 de julio de 2012

Chocolate... {por la noticia}

Masticando puñados de Ave María como cuando niña perforaba mis dientes tras ingerir tres chicles al mismo tiempo, cerré los ojos e inhalé llenando los pulmones de aire al límite de la explosión. Luego saludé temblorosa:
- Giuliana... un placer - a lo que respondió fraudulentamente amable, cediéndome un chocolate [oh, mi preferido].
Nos ubicó en la tercera fila del prolijo -circo- salón, bien cerquita de furiosos parlantes, entre el gigante proyector y los obispos.
Los oídos tapados (como las ganas de vivir) desde que mi pareja comentó que su madre quería conocerme, no hacían otra cosa que alterarme y sentir que paseaba por Neptuno. Incendiándose parecían estar mis cachetes, proporcionando pistas de patinaje para grotescas gotas de verguenza, que destruían la minuciosidad del nervioso y apurado maquillaje.
Pese a tal desequilibrio físico y emocional, resistí. [la amo, no me puedo ir] Debía demostrarle a mi pareja que por ella era capaz de alcanzar el sol y, lo que resultaba aún más tenebrosamente imposible, de enfrentar el prejuicio de su madre, superando aquel odio que se había encargado de desparramar sobre mí.

Bailaban imitando monos
Cantaban como borrachos en primavera
Aplaudían ignorando que las manos se teñían de rojo
Lloraban como niñas de 15 años en el recital de Selena Gomez


PERO

Resultó no ser tan aberrante la charla del pastor. Menos el %0,1 de su sermón, menos eso, todo lo demás, lo conozco de memoria (por el historial filoso) y puedo repetirlo como nena de 8 años en su primera lección de naturales {convengamos que todos los psicólogos comparten esos alentadores monólogos y convengamos también que visité toneladas de terapeutas} Pero no negaré que dolió estar ahí [uh, no era la idea? me tenía que curar?]
Me dolió que haya sido condición para no ser [más] odiada; tener que esconderme detrás del manto de Jesús para no ser interrumpida a golpes. No soy un monstruo por llevar marcas ni tampoco por amar a una mujer. Aunque esa {maravillosa} mujer fuese su hija.-



domingo, 29 de julio de 2012

...Que cuando desliza su mano sobre mi piel, brillo
Convirtiéndome en la más hermosa de reino
pese a que el espejo me condene a sentirme una aberración universal?

¿CÓMO LE EXPLICO...



miércoles, 25 de julio de 2012

Tiritón

...Entonces cada vez que el viento soplaba así
entendía que el frío arropaba mi piel, estremeciéndola
mas ella era oxígeno, oxígeno para respirar

Fuerte y segura, la inhalé.

Entre palabras no tiene lugar nuestro orgullo, o no lo tenía. Sólo teníamos una guerra en contra de nuestra vida, y siempre se llenaban de paz las ocasiones en las que nos rendimos a la par. Colgabamos el ego en una esquina para hablarnos sin miedo, con los ojos y las manos. Nunca como en aquél momento dijeron los besos tantas verdades como cuando nos desvestíamos de odio, impotencia y rencores por unas horas, desparramados con còlera contra el suelo junto con todo lo demás, a espaldas del qué dirán, y de nuestras mil y una razones para salir corriendo en direcciones opuestas.

Entre palabras le hacíamos un corte de serie al destino, a lo correcto, a lo imposible. E inventamos una nueva dimensión
al margen del renglón. Un tiempo paralelo a lo real, al de las verdades contra las que nunca ganaron, esas con las que nadie puede.

Sólo entre palabras fuimos sinceras. Sólo entre palabras fuimos las mejores, porque fuimos nosotras cuando nadie dejaba ser, cuando nadie sabia ser, cuando ardían de envidia por saber. Escribiles las palabras que nos enseñó el sol, y que piensen lo que piensen, que digan lo que digan. Vos contá lo que quieras, relatales la historia a tu manera, inventá, disfrutá, creá, pero contá, no me importa. No voy a contradecirte.

Porque entre las palabras me bastó con saber que muchas veces amordazaste a tu orgullo y le ataste las muñecas antes que a mí sólo para mirarme y hacerme el amor de cada día.



te.